28 de marzo de 2011

Curiosa


No es que ella se quiera tirar. No. No os asustéis.
Es sólo que tiene curiosidad.
Curiosidad para ver cómo son las cosas des de arriba. Está harta de ver las cosas des del mismo punto de vista.
Cansada de las mismas cosas.Cansada de la rutina sin sentido de la vida actual que lleva.
A veces ver las cosas en otra perspectiva ayuda; pero... ¿A qué?

22 de marzo de 2011

Barquita


Río que pasa, río que siempre esta aquí, río que lo sabe todo.
Escucha el río, y aprenderás.  El río corre, aun que no lo parezca. Acompaña.
Esta barquita de papel la hice yo. Y dentro escribí los nombres de las personas queridas.
Entonces la solté, para que cabalcase con las olitas del río, hasta llegar a las grandes olas del mar. 
O tal vez se quedara en algún charco perfumado
O tal vez algún niño la cojera. 
Pero bueno, en mi memoria, esos nombres no morirían; y la barquita de papel, tampoco.

17 de marzo de 2011

Quiero correr lejos de él


De espaldas al mundo por lo que veo en frente a mi. Cierro los ojos; mi interior se derrumba. ¿Porqué ella? Me pregunto y una y otra vez. Miro este prado ya dorado, su verde primaveral pasó y ahora empieza a secarse. Tal vez con él me identifique. ¿Qué tal si corriese por este dorado hasta el infinito? Así al menos no lo tendría que ver. ¿Tal vez no moverme del sitio y esperar a que mis raíces sean lo bastante fuertes para resistirlo todo? 
No, no y NO!
NO tengo que huir, tengo que afrontar, aprender y salir de esa tormenta con una sonrisa, una lágrimas de alegría, otra de tristeza y una herida cicatrizada. Esos serán mis trofeos.

16 de marzo de 2011

Me gustaría y me gustará

Me gustaría que ahora, en vez de formular palabras en mi interior,
me gustaría formularlas en voz alta.
Me gustaría que fueras tu quien las escuchara.
Me gustaría que en lugar de mi imaginación, estuvieras aquí, a mi lado. 
Que este aire vacío que tengo aquí al lado, se esfumase para dejar espacio a tu cuerpo.
Y espero que estos verbos en condicional, algún día estén en presente.
Me gustaría. Me gustará. Me gusta.


Pensado: en el autobús, siguiendo con la mirada una gota de lluvia en el cristal, volviendo a casa del instituto.


P.D: ¡ya somos 50 en esto! =) Bua... ¡quién lo hubiese dicho! Me hacéis TAN feliz... gracias, por apoyarme, leerme, consolarme, darme consejos.. aun que sea detrás de una pantalla, sirve, os lo digo de verdad. ¡Besitos a todos vosotros! ¡y GRACIAS otra vez!  Muuak x

13 de marzo de 2011

El Ruido estridente

Otra vez resonaba en mis pequeños y delicados tímpanos el estridente Ruido de ese aparatito. ¿Siempre tenía que sonar en los peores momentos, cuándo se estaba bien sin alguien que preguntase por ti? Cuántas cosas había interrumpido ese sonido... Resultados de cálculos muy largos, ideas magníficas, otras locas, ratitos tranquilos de lectura tomando en las manos una taza humeante y caliente... 
Sonó tres veces, cuatro, cinco. No tenía la más mínima intención de descolgar el auricular. Ya podían seguir marcando con unos dedos frágiles, o puede que robustos. Quién sabe. Ni siquiera tenía mi querida curiosidad.

12 de marzo de 2011

EL viento se te llevó


Sí. Yo estuve enamorada de ti. Y tu de mi. Lo sé. Pero un día el viento te cambió completamente; tu amor hacia mi, tu espléndido carácter, se te llevó entero. Ahora eres una cascara vacía, manipulada. Como cualquier otro o incluso peor. Te miro, y me imagino lo que un día, ambos sentimos. Nunca me lo dijiste; pero lo sé. Pienso en el ahora, me derrumbo. Te soy indiferente, con todo el extenso sentido de la palabra. No me miras, no me hablas, no existo. Solo soy una sutil voz, que cuando te pregunta, te enteras de que esta allí y respondes con una monosílaba y me das la espalda. 
Yo creo que no sientes nada, y me entristece. En cambio, con el viento que se te llevó, me enfurezco. ¡Aunque tal vez, me tendría que enfurecer contigo! ¡¿Cómo dejaste que se te llevara?!

8 de marzo de 2011

Promesas que no valen

Las promesas de una enamorada no valen nada.
Te prometí ser amigos siempre; pasara lo que pasara.
Te prometí que algún día, iríamos a Siena y nos estiraríamos en medio de la plaza.
Te prometí, prometí y prometí; y sé que no lo he cumplido.
Ahora sé que no se puede prometer cegado por el amor, porqué cuando ves la realidad, o una vez la historia ha terminado, uno ve los cosas diferentes, distintas.
Siento que mi palabra, para ti no valga.
Pero me aseguraré que la próxima vez que me ciegue por ese amigo lejano, el amor; mi palabra valga.
Por eso escribo esto, para poder leer y recordar, cuando, un día, vuelva a volar en los cielos del amor. Y también, de paso, para que me comprendas, y una vez me hayas comprendido, me llegues a perdonar.

5 de marzo de 2011

Tres potecitos ¿mágicos?


Tenía cuatro años, creo. Estaba en casa de mis abuelos. Era una casa inmensa, en medio de campos dorados y ríos plateados. La casa parecía una biblioteca, estaba toda tapizada de libros, y lo que no eran libros eran tapices comprados en cualquier rincón del mundo que a mis abuelos le aportara un recuerdo mágico, dulce y delicado. Estaba leyendo delante la chimenea con un silencio acogedor que me rodeaba. Alcé la vista y vi tres potecitos en una esquina de la estantería de la pared del norte. Dejé el libro reposar en el cojín de terciopelo que yacía a mi lado y me encaminé hacia esos potecitos que parecían gritarme suavemente que me acercara; así que les hice caso. Pero no los abrí. Sí, los cogí, me los guardé en mi pequeña maleta en la que había de todo menos ropa y aún ahora los tengo, aquí conmigo. No sé que hacen exactamente, pero estoy segura que ejercen algún encanto en mí, así que sin abrirlos tengo bastante. Los guardaré para ponerlos en una esquina de alguna estantería.