16 de agosto de 2011

La chica del lago



No ha resultado ser como me esperaba... ¡sino mucho mejor!
Está narrado en primera persona, por los dos protagonistas, él y ella, un capítulo cada uno. Ellos no son del todo "normales", ambos tienen problemas con la familia y al relacionarse con la gente. La primera persona hace que uno de pasee por los pensamientos de cada uno, diferentes y espotáneos, y escritos de una manera especial y divertida. Lo único que puedo decir en  contra ha sido el final, un poco sobtado y demasiado abierto. Y el autor sólo tiene 17 años.






"A veces cuando recuperas algo fantásico de tu niñez -un restaurante, un libro, lo que sea- te das cuenta, con la prespectiva de los años, de que en realidad no era tan fatástcio. En este caso, no. El restaurante no era lo importante. (...) Era el hecho de estar en familia, de hacer algo juntos. (...) Mi hermano y mi padre ya no estaban. Yo era mayor. Mi madre era una persona completamente diferente. (...) El restaurante era el mismo, pero nosotras no."


"-¿Sabes qué creo?-susurré-. Que deberíamos poder elegir. Olvida el estúpido beso que le diste a un extraño en un campamiento y elige un beso que significara algo, con alguien que te importara. Conviértelo en tu primer beso. Recuerda eso y no recuerdes lo demás. Recuerda sólo las cosas buenas."