26 de septiembre de 2011

¿Quién soy? y ¿por qué soy como soy?


¿Quién soy?
Vale, soy yo. Esa que tiene un determinado físico y un determinado carácter. Esa a la que le gustan cosas como rodear tazas humeantes con las manos o cerrar los ojos y dejarse llevar por la música en cualquier situación. La que detesta las discotecas ruidosas y la gente que no se cuestiona nada.
Pero... ¿Por qué soy como soy?
¿Es una cosa genética, biológica? ¿Des de que era un bebé ya estaba programada para ser así? ¿O entonces era una masa que mi familia y la sociedad ha ido moldeando?
¿Quién sería yo si hubiese crecido sola en medio de un silencioso y tranquilo bosque?
Esa yo, me gustaría conocerla.
Creo que sería en ese momento donde me encontraría.






ESCRITO: en clase de lengua

24 de septiembre de 2011

El rayo de luna

"Acaso estará en el claustro del monasterio de la Peña, sentado al borde de una tumba, prestando oído a ver si sorprende alguna palabra de la conversación de los muertos; o en el puente, mirando correr uno tras otra las olas del río por debajo de sus arcos; o acurrucado en la quiebra de una roca y entretenido en contar las estrellas del cielo, en seguir una nube con la vista o contemplar los fuegos fatuos que cruzan como exhalaciones sobre la haz de las lagunas. En cualquier parte estará, menos en donde esté todo el mundo."


Gustavo Adolfo Bécquer
El rayo de luna

23 de septiembre de 2011

¿Qué son las hojas que caen en otoño?
















Estaba sentada en un banco del parque enfrente de casa.
El otoño se acercaba suavemente. La temperatura bajaba y los colores cálidos que anunciaban el cercano frío alegraban la vista. Marrones, amarillos, rojos, naranjas...
Con la mirada seguía una y otra vez, todas las hojas que caían. Distraída.
Cada hoja que llegaba al suelo era una oportunidad dejada escapar. Allí estaban las oportunidades que ella había echado a perder, y también esas que otros habían hechado a perder pero que repercutían (o hubiesen repercutido) sobre ella.
De golpe, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo al recordar inconscientemente los labios de él  perfilando su cuello.
Y por enésima vez, volvió a fijar las vista en otra hoja que caía, junto a una lágrima.

21 de septiembre de 2011

La mariposa azul


Lucy tenía cinco añitos y lo que deseaba más en el mundo era ser una mariposita para poder volar libre por el cielo azul y caminar sobre las blancas y esponjosas nubes.
Un día tubo un sueño:

Era el día perfecto para ser la mariposa azul que ella era, para juguetear con el viento al pilla pilla y con las nubes al escondite.
Se escondió detrás la cortina de pelo de una chica que había en el parque. Cuando recuperó el aliento se fijó en lo que la joven hacía: estaba sonriendo, con los ojos iluminados y su mano derecha cogía delicadamente un lápiz. Estaba escribiendo. La mariposita azul deseó en esos momentos ser una chica y poder disfrutar escribiendo como ella.

La mañana siguiente, Lucy había cambiado de sueño: quería ser escritora. Entonces empezó a escribir un cuento que iba sobre una mariposa azul.

15 de septiembre de 2011

En un momento, caos

Aparece una pantallita en la esquina de la pantalla del ordenador.
Entonces pasan muchas cosas a la vez.
Recuerdos del verano visualizan mis ojos, canciones románticas oien mis oídos, mis labios sólo saborean los suyos, mi cerebro se ha quedado en blanco y para quién quiera y pueda escucharlo, en algun rincón suena un sonido extraño. Ése es el corazón. Si, ese que ha querido, ese que se ha roto en añicos, ese que se intenta reconstruir con el paso de los lentos días, ese que quería olvidar, ese que bate tan fuerte que creo que lo que quiere es tirarse por el barranco.
Realmente el amor es un estado físico, pienso apoyando delicadamente la mano derecha encima del corazón que sigue gritando desesperado.

Lo que puede llegar a desembocar una pequeña pantallita... Sólo depende del pasado, del presente y del amor.














14 de septiembre de 2011

¿Qué necesita el mundo?


Volar siendo invisible. Ir rápido, hacer la vuelta a la Tierra por los aires. Observar. 
Y como un artista, retocar allí y allá. Pinceladas de azul cielo, otras de rosa pastel y otras tantas de rojo pasión, verde esmeralda y amarillo. Ningún gris ni negro. 
Extender la mano y abrirla, soltando al vacío los famosos polvos mágicos, que no son mas que pequeñas concentracios de amor, y esparcirlos por el planeta con la ayuda del liberal viento.

9 de septiembre de 2011

Palabras al aire con sentido

Solo la fuerza de voluntad que creía no tener me impide alargar la mano y coger el teléfono. Llamarte, darte una señal de vida, decirte sin necesidad de palabras que pienso en ti; que no te he olvidado (aunque si que lo he intentado).
Puede que no sea exactamente la fuerza de voluntad, que me lo impide. Tal vez sea un escudo para protegerse del dolor.
Total, si sé que no abrirás, ¿por qué picar a la puerta?
Sólo me infundo mas dolor, porque una cosa es no ver y la otra es no querer ver. La única razón por la cual no me rindo es una: la esperanza.
Esperanza a que abras la puerta; que el azul de tus ojos calme la sed de mi alma i que tu sonrisa, tenga una explicación para todo.

Y como en un cuento, 
ser felices y comer perdices.

"Ya está", pensó. Guardó el bolígrafo verde esmeralda en su bolso marinero y miró la carta recién escrita en un papel muy viejo, de esos que a ella le gustaban tanto; esos que hacían tan buen olor y hacían que cualquier cosa que escribiera uno, pareciese importante para la historia, como si fueran un manuscrito antiguo y valioso.
Le dio una última ojeada y, con una chispa de resentimiento en los ojos, dobló el papel. Rebuscó en un bolsillo y de él sacó un globo, sus objetos preferidos; el mejor invento, según ella. Entonces, con sus blancos y largos dedos, introdujo la carta dentro e intentando no hacer ruido, se acercó el globo a los labios rojos y lo infló. 
Había gente que enterraba el pasado o los recuerdos, otros los quemaban y otros los ponían en una botella que lanzaban al mar. Ella prefería el aire. Inquieto pero tranquilo, invisible pero presente. 

Entonces lo soltó hacia la infinidad del cielo y las estrellas.