8 de abril de 2012

El discípulo

El maestro pensaba en su discípulo de quince años que ahora paseaba por la pradera.
Le tenía que hacer aprender que el pasado era pasado, y que no se podía revivir ni intentar repetirlo. La vida sigue su curso, pasa. Por más que uno lo intente, el pasado, pasado está. Que no vale la pena refugiarse en los recuerdos, por mas bellos que fueran.

5 comentarios:

Pía Baroja dijo...

Verdad verdadera.
:) Besos!

Xikaakira dijo...

Pero a veces es bueno recordarlos sin sumergirse mucho en ellos!!
Bss

Camila ♥ dijo...

Buena enseñanza...
La mayoría de las personas se quedan en ese pasado, olvidando que tienen una vida más por delante. Algo que continuar...
Te extraño! Espero estés bien!
Un abrazo! :)

Las Mejores Cosas Al Amanecer dijo...

Lyla, tens un premi al blog. Pássat per allà:

Premio Liebster

Joana

Sandra "Afrodita" dijo...

El tiempo pasa, las manecillas del reloj y las horas tambien, el pasado fue ayer y el futuro es el mañana, tenemos que seguir con nuestras vidas siempre, aunque haya gente que se haya ido y aunque las años pase. Bellisima entrada. Pasate por mi blog , estas invitada y seguro que te identificaras, besos guapa :)
http://lasquejasdelosmortales.blogspot.com.es/