16 de mayo de 2012

Colgando peligrosamente

Cada vez pesaba más, y el pálido hilo del que colgaba se iba adelgazando; mientras gritaba desesperadament que no podía más.
Un niño con la piel de marfil i  ojos de carbón lo obrsevaba con seriedad y una chispa de preocupación en la mirada. 
Tal vez no supiera aún muchas leyes de física, pero veía perfectamente que si las cosas seguían así, el hilo se rompería y que todo se derrumbaría en un instante.  

Cada día que pasaba, ese niño dedicaba unos silenciosos minutos a observarlo. A veces lo hacía con esperanza, otras con frustración y otras con resignación. Pero el hilo no se rompía. 
Hasta que un día... lo hizo.


1 comentario:

Las Mejores Cosas Al Amanecer dijo...

Oh, oh! :O Y que pasó luego?
Besitos!

Joana