27 de diciembre de 2012

Héroe



Hubo una vez un pájaro; pequeño, dulce.
Tubo que hacer un largo viaje, solo, en el que hubo noches de tempestad en las que no podía más, y empezaba a caer. Pero su fuerza de voluntad, las ganas de no dejarse ir, impedían su caída. 
Ese pájaro creció, aprendió y voló más alto que cualquier pájaro. 
Se convirtió en la mejor ave, porque sus maestros habían sido los mares, los vientos y el sol; la vida misma con todas sus tempestades. Y e´l, a diferencia de los demás, había parado a fijarse en ella. 

"Las grandes historias merecen ser adornadas"
El Hobbit 

11 de diciembre de 2012

Escritos al vapor

En un espacio tan reducido como ese y con el agua de la ducha tan caliente saliendo a chorros, Lucas estaba envuelto por una manta blanca y espesa de vapor. Le gustaba esa sensación, sentirse absorbido por esa gran nube caliente; acariciado por esas miles de minúsculas gotitas que lo rodeaban y reposaban en su piel desnuda.
Miró el espejo empañado. ¡Cuántas veces había escrito con el dedo aquellas tres palabras! Cuántas veces el nombre de ella en medio de un corazón; en su corazón.
Era mágico; gracias al vapor podía escribir, era la hoja de papel y la tinta. Pero era él mismo el que lo borraba. Y después de un día o dos, cuando todo volvía a llenarse de vapor, corazón y nombre volvían a aparecer. Allí, siempre. Desafiantes. 
Se preguntó si el amor era igual. Si siempre estaba allí, y cuando se llenaba de vapor, se hacía ver. 



2 de diciembre de 2012

Cómo deben ser las palabras

  -Shhh, no digas nada. Las palabras emocionadas salen de la boca demasiado deprisa y suelen terminar diciendo cosas que no son del todo verdaderas. Y debemos ser respetuosos con las palabras, porque son la vasija que nos da la forma. Los tiempos crueles son siempre mentirosos y vienen preñados de palabras malas. El hacha del verdugo no cortaría y la hoguera de la intolerancia no quemaría i no estuvieran sustentadas por palabras falsas. Ya no dice la Biblia: al principio fue el Verbo. Es la palabra lo que nos hace humanos, lo que nos diferencia de los animales. El alma está en la boca. Pero, para nuestra desgracia, los humanos ya no respetan lo que dicen. Escucha con atención a fray Angélico y descubre la ponzoña escondida en su verbo sedoso. Es como su maestro: a Bernardo de Claraval le llaman el Doctor Melifuo porque sus palabras son como miel. Pero las palabras no deben ser como la miel, pegajosas y espesas, dulces trampas para moscas incautas, sino como cristales trasparentes y puros que permitan contemplar el mundo a través de ellas.  

Rosa Montero, Historia del Rey Transparente