11 de diciembre de 2012

Escritos al vapor

En un espacio tan reducido como ese y con el agua de la ducha tan caliente saliendo a chorros, Lucas estaba envuelto por una manta blanca y espesa de vapor. Le gustaba esa sensación, sentirse absorbido por esa gran nube caliente; acariciado por esas miles de minúsculas gotitas que lo rodeaban y reposaban en su piel desnuda.
Miró el espejo empañado. ¡Cuántas veces había escrito con el dedo aquellas tres palabras! Cuántas veces el nombre de ella en medio de un corazón; en su corazón.
Era mágico; gracias al vapor podía escribir, era la hoja de papel y la tinta. Pero era él mismo el que lo borraba. Y después de un día o dos, cuando todo volvía a llenarse de vapor, corazón y nombre volvían a aparecer. Allí, siempre. Desafiantes. 
Se preguntó si el amor era igual. Si siempre estaba allí, y cuando se llenaba de vapor, se hacía ver. 



2 comentarios:

Las Mejores Cosas Al Amanecer dijo...

¡Cuántas veces nos ha ocurrido eso! He perdido ya la cuenta... pero es bonito saber que el espejo siempre te lo va a recordar :)

Joana

Marta enjoyourlife dijo...

salfjdsklafjdaklfdsalñfjdkasl... ME ENCANTA!
Y, además creo que much@s nos ha pasado eso, unas mil miliones de veces !: D