23 de febrero de 2013

Viviendo marcha atrás

-No quisiera ser empleada... y no me gusta tanto la mermelada.
-¡Ah! Pues es una mermelada excelente -insistió la Reina.
-Bueno, en todo caso, lo que es hoy no me apetece nada.
-Hoy es cuando no podrías tenerla ni aunque te apeteciera -atajó la Reina-. La regla es: mermelada mañana y ayer... pero nunca hoy
-Alguna vez tendrá que tocar "mermelada hoy" -objetó Alicia.
-No, no puede ser -refutó la Reina. -Ha de ser mermelada un día sí y otro no: y hoy nunca puede ser otro día, ¿no es cierto?
-No comprendo nada -dijo Alicia-. ¡Qué lío me he hecho con todo eso!
-Eso es lo que siempre pasa cuando se vive marcha atrás -le explicó la Reina amablemente-: al principio una se marea siempre un poco...
-¡Viviendo marcha atrás! -repitió Alicia con gran asombro-. ¡Nunca he oído una cosa semejante!
-... Pero tiene una gran ventaja, y es que así la memoria funciona en ambos sentidos.
-Estoy segura de que la mía no funciona más que en uno -observó Alicia-. No puedo acordarme de nada que no haya sucedido antes.
-Mala memoria, la que sólo funciona atrás -censuró la Reina.
-¿De qué clase de cosas se acuerda usted mejor? -se atrevió a preguntarle Alicia.
-¡Oh! De las cosas que sucedieron dentro de dos semanas -replicó la Reina con la mayor naturalidad-. Por ejemplo -añadió, vendándose un dedo con un buen trozo de gasa-, ahí tienes el mensajero del Rey. Está encerrado ahora en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles y, por supuesto, el crimen se cometerá al final. 
-¿Y suponiendo que nunca cometa el crimen? -preguntó Alicia.
-Eso sería tanto mejor, ¿no te parece? -dijo la Reina.

Alicia a través del espejo, Lewis Carroll

9 de febrero de 2013

Un pañuelo y una lágrima















Un pañuelo más usado.
Un pañuelo más en la esquina de la habitación.
Un pañuelo más mojado.

Un pañuelo menos utilizado.
Un pañuelo menos en la caja de cartón.
Un pañuelo menos deshecho por las lágrimas.


Una lágrima más ahogada.
Una lágrima más escondida.
Una lágrima más sin ser preguntada.

Una lágrima menos cayendo por la mejilla.
Una lágrima menos descubierta.
Una lágrima menos sin ser respuesta.

5 de febrero de 2013

La ladrona de sonrisas




Había una vez una ladrona, una ladrona de sonrisas. Pero también era la inesperada y misteriosa cartera que las regalaba y repartía por todo el mundo.
Poder arrancar una sonrisa, incluso a la alma más triste y desolada, era por eso por lo que ella vivía. Otros vivían por dinero, fama, lujuria... ella, por dar y recibir sonrisas. Por felicidad.
Sonreír era picar a la puerta de la felicidad. No le importaba cuántas veces tuviera que picar, ella sabía que antes o después, esa puerta siempre se abriría. Y entonces el mundo se iluminaba.
Su reto era buscar a la persona más difícil de hacer sonreír y conseguir robársela. Esa sería la sonrisa más preciada.
Un día nublado, la encontró. Y le costó toda su fuerza, robar esa sonrisa. Y entonces ella se apagó. Pero no le importaba, porque acababa de iluminar otra estrella. Ella desaparecía, pero nacía otra en su lugar. Allí mismo.
Nunca desaparecía nada, todo se transformaba.
Murió sonriendo. Y nació en el cielo. Brillando más que cualquiera.
La sonrisa fue su razón por vivir y morir. Así debía ser.

1 de febrero de 2013

La noche que volvió el día noche


Un día el día no llegó.
Un día, día y noche a la vez se hizo la noche.
Algunas estrellas osaron brillar en la oscuridad permanente, desafiándola. Y allí siguen brillando todavía. Firmes.
¿Podrán esos pequeños destellos de valentía aclarar la noche?
¿Conseguirán devolver el día a aquel día que la noche volvió noche?