5 de abril de 2013

Ese mundo donde los sueños no son más que sueños


Diana estaba sentada en el blanco y viejo banco en el que se sentaba cada día a contemplar ese pequeño trocito de mundo. De repente, sus pensamientos fueron interrumpidos por la brusca llegada de un trozo de papel amarillento, seguramente, arrancado por el viento de algún cuaderno. Estaba escrito. Parecía parte de un diario personal. Y, sin poder evitarlo, sintiéndose como Ricitos de Oro entrando en la cabaña de la familia de osos, leyó:

Mi gran miedo es acabar viviendo en ese mundo donde los sueños no son más que sueños y no se hacen realidad; donde los obstáculos se hacen grandes en vez de engrandecer a las personas; donde las ilusiones, el entusiasmo y la esperanza no son estrellas que guían los caminos sino estrellas fugaces que cayeron hace demasiado tiempo y demasiado rápido, dejándolo todo oscuro. 
No, yo no quiero vivir allí.  

3 comentarios:

Sandra Afrodita dijo...

Me encanto tu blog, es diferente, creo que todos queremos un lugar donde nuestros sueños se cumplan tras habernos esforzado, besos :)

Las Mejores Cosas Al Amanecer dijo...

Yo tampoco quiero vivir en un mundo dónde mis sueños no se hagan realidad; quiero que todos mis sueños se cumplan, y si no todos, la gran mayoría.
Muchos besos!

Joana

Pía Baroja dijo...

Yo creo que darle la vuelta a ese mundo tan trágico que describe está en cada uno. Al fin y al cabo, el mundo no dejar de ser algo particular de cada uno, y se ve mira diferente bajo cada mirada. Mis ojos prefieren ver que si yo quiero soñar, puedo; que si quiero que los obstáculos me engrandezcan, puedo; que si quiero tener entusiasmo y esperanza, puedo. Me gustaría decir que es fácil pero desgraciadamente no lo es, hay que poner mucho empeño y fuerza de voluntad en que los sueños se cumplan y en que la vida cambie de color a tonos más agradables.
Me ha gustado mucho este escrito, aparte de porque me ha hecho pensar y expresar lo que siento, porque estoy pasando ahora por un mal momento en el que muchas veces me falta la fuerza para seguir adelante con algunas cosas, y las conclusiones que estoy sacando de esto son las que he escrito un poco más arriba.
El que quiere, puede.

¡Besos!