19 de abril de 2013

Realidad deformante


-Era mi primer año como profesora, y por entonces... era joven, imaginativa y tenía toda clase de ideas para hacer con los alumnos. Aun no sabía los límites sobre lo que se puede hacer y lo que no. De que la realidad es muy diferente. 

Entonces calló unos segundos. Después siguió explicando a Plauto. Yo me quedé pensando. Y pensé en sus palabras sobre su primer año enseñando. Me hubiera gustado presenciar una de esas clases tan nuevas sobre las lenguas y cultura clásica. Pensé también en lo que muchos pierden al crecer. El creer que podemos cambiar la realidad. Y al final, es la realidad la que los acaba cambiando. 


4 comentarios:

Las Mejores Cosas Al Amanecer dijo...

Me encanta *.* !!
Tienes un premio en el blog;)

Joana

Pía Baroja dijo...

Dicen que al crecer maduramos y vemos las cosas desde un punto de vista más realista. Y es cierto. La verdad es que me apena que muchas veces, por circunstancias externas a uno, tengamos que cambiar el mundo que queríamos. Sin embargo, sigo pensando que, aunque todo no se pueda hacer o tener en esta vida, siempre queda un hueco en la imaginación para hacer que tu mundo, aunque sea en una pequeña parte, siga teniendo ilusión, creatividad y novedad.

Un beso.

José A. García dijo...

La vida misma, después de cierta edad, parece ser una trampa que no descubrimos, que no vislumbramos, hasta que ya es demasiado tarde...

Saludos!

J.

Ana Angulo Sánchez dijo...

Loreto... Es de esas profesoras que dejan huella. ¡Yo creo que es la persona más lista e inteligente que conozco! Me gustó mucho, Laila! (como siempre. jajajaja)