23 de octubre de 2013

¿Cómo puede algo roto funcionar?

  

Solía imaginar sueños vaporosos, preciosos e imposibles contigo, imágenes que cambiaban mis días grises en nubes traidoras de colores que se desvanecían cuando yo caía como una piedra a la realidad.
Pero después, cuando esos sueños podían tal vez llegar a ser algún día de verano, más sólidos, bellos, posibles y reales, ya no los soñaba, ya no los pensaba, ya no los imaginaba. 
Me daban miedo.
Me dabas miedo.
Porque tú y mis sueños teníais el poder de herirme. 

Y así lo hicisteis. 
Me rasgasteis y rompisteis.

Y lo peor es que todos estos miles de pedazos de corazón se clavan en mí como cristales rotos, y aún así; rotos, sangrientos; siguen amándote. 

¿Cómo es posibe? ¿Cómo puede algo roto funcionar? 
¿Cómo puede un corazón roto amar?

20 de octubre de 2013

Dando la espalda al tiempo


Unos ojos marrones y tristemente brillantes miraban el reloj. Miraban como las agujas se movían, pero no sentían como el tiempo pasaba. No entendían por qué no paraban, esas agujas. Pues allí no pasaba nada.
Y se preguntaban si el tiempo se detendría si ellos pararan de observar el movimiento de las agujas del reloj. Qué pasaría si ellos no mirasen nunca más el tiempo.
Decidieron comprobarlo. Nunca más esos ojos marrones miraron un reloj. Y al no poder mirar un reloj, nunca pudieron saber si el tiempo pasaba ahora que ellos no lo miraban. 
Pero esos ojos viajaron y vivieron para siempre, y nunca más vieron pasar el tiempo.